23 de abril de 2013

A dos pasos de Wembley

 

A la tercera, la vencida

En las semis de la temporada pasada una tanda de penaltis cubrió el Bernabéu en una noche de mal sueño. Aquella dolorosa y azarosa tanda, quedó como coronación de un justo castigo. Al margen de que la forma en que competimos gustase o no a la mayoría, a mí no me desagradó porque durante algunos tramos de la eliminatoria fuimos mejores que el Bayern, el equipo de Heynckes mereció pasar a la final. Por eso escribí justo castigo más arriba. Pero la alta competición da nuevas oportunidades a los grandes equipos para sanar sus heridas. Estamos por tercer año consecutivo a las puertas del partido del año, dato nada baladí que ha de apuntarse en el haber de Mourinho. Si ponemos nuestra mirada en el pasado otoño, más ganas dan de disfrutar esta nueva oportunidad, el equipo logró no quedar aprisionado del derrumbe liguero. A dicho derrumbe, a comentarios y al desorden del vestuario, no parece que vaya a sobrevivir Mourinho, pase lo que pase. Es una pena, ya que al club le puede venir bien la continuidad de este hombre. De lo que no cabe duda, es de que Mou no se perderá, como muchos de sus predecesores, en los vericuetos del olvido, y menos aún, si nos lleva a Wembley, y qué decir ya, si gana la Décima. De producirse este feliz suceso, el número de pretorianos del portugués superaría al de Qin Shi Huang, con la gran diferencia que los de Mou no serían de terracota sino de carne y hueso.

Las lesiones de Luka Modric y Marcelo han irrumpido en forma de fatalidad, cuando la cercanía del duelo contra el Borussia Dortmund no deja margen para la recuperación. Lo de Marcelo importa, dada su tremenda calidad; sin embargo, Coentrao ha devuelto a Mou (su principal valedor) en las grandes citas la confianza previamente prestada. Y hoy por hoy ya no se trata de una confianza prestada, sino ganada a pulso. Pero, la lesión de Marcelo es la lesión de un suplente porque Coentrao va primero en las preferencias del cuerpo técnico. Lo de Modric sí es un gran contratiempo, pues aunque no suele partir como titular en los partidos decisivos, se trata del jugador 'número 12' que aporta cambio de planes y variaciones tácticas. Además, desde el partido en Manchester había afinado mucho su juego. Sea como sea, tenemos que llegar a Wembley, y para ello hemos de animar al equipo desde

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