El Real Madrid se impone al Barcelona (2-1) y se pone a tres puntos de los culés. Fue un partido vibrante con ritmo vertiginoso en el que el Madrid se acabó llevando el gato al agua en el minuto ochenta siete. Mbappé hizo los dos goles para su equipo y ya lleva 100 de blanco. El primero de rebote, en la primera parte. Un tanto que Raphinha empató hasta que en los minutos finales el '10' madridista puso el gol de la victoria para los blancos.
La primera parte fue exactamente lo que se esperaba de ambos equipos. Un choque trepidante con un ritmo vertiginoso en el que si pestañeabas te quedabas atrás. Los dos equipos enseñaron sus cartas desde el inicio. El Barça dominaba con balón y el Madrid aguantaba en un bloque medio esperando poder robar. La presión de los culés era feroz y el Madrid sufría cuando quería salir en corto. Cuando más cómodos se sentían los blancos, era cuando tenían la posibilidad de girar el juego con cambios de orientación de lado a lado. El Barça, con claras consignas de probar a Lunin, necesitaba muy poco para generar peligro. Un par de toques y buscaban portería. Electricidad pura que rebotaba en un sólido guardameta ucraniano. Gordon y Raphinha fueron los que más lo intentaron. Por el Madrid, el peligro venía de tiros lejanos de Arda Güler. Pasada la media hora de partido, llegó la primera clara cuando el turco frotó la lámpara, y puso un pase fantástico con el exterior al corazón del área, dónde Mbappé intentó una volea que se le fue muy alta. Dos minutos más tarde le devolvería el susto el Barça. Pérdida muy peligrosa de Güler que acabó con el Barça entrando en tromba por la izquierda. Gordon, desde el lateral del área, tenía pase pero se escoró hacia su pierna mala e intentó sorprender a Lunin que respondió con una muy buena mano.
Minuto 40 el Real Madrid movió al Barça de lado a lado. Los blancos tuvieron paciencia y le metieron pausa hasta que aparecieron los espacios, Bernardo encontró abierto en la izquierda a Cucurella, que la tocó de lujo a Diomande que se movía por delante, puso un centro raso al área que despejó fatal Gerard Martín. El rebote le golpeó en el cuerpo a Mbappé y el balón acabó en el fondo de la red. Lamine, cuatro minutos más tarde, falló una impropia de él. Recibió completamente solo en la parte derecha del área pero su disparo se marchó a un metro del palo corto de Lunin. Lamine no tuvo su mejor partido por culpa de un estratosférico Cucurella que se metió a su compañero de selección en el bolsillo. Antes del descanso Diomande, muy activo en la primera parte, pudo poner el 0-2. Entró solo al área por la parte izquierda tras un gran pase cruzado de Güler. Optó por buscar el lado de Joan García pero se le fue al exterior de la red.
El paso por vestuarios no hizo que el ritmo bajase. El Madrid buscaba la espalda del Barça, y estuvo muy cerca hasta en dos ocasiones de dejar a Mbappé solo delante de Joan García. Los blancos estaban cómodos en el partido cuando llegó el empate. El Barcelona sacó rápido un córner en corto encontrando a Pedri, quien amagó y la puso a Raphinha que se perfiló y la mandó a la red. El gol fue medicina pura para los catalanes y paró el ritmo en seco de su rival, que ya no encontraba por delante a sus atacantes y se limitaba a achicar agua. En el minuto 65, Lunin salvó a los suyos con una parada, si me permiten la expresión, 'Courtanesca'. El ucraniano sacó una mano durísima a un cabezazo de Gerard Martín. El reto que tenía el guardameta era mayúsculo: sustituir al mejor portero del mundo (si no de la historia), en el partido más importante de la temporada, sin haber jugado un minuto en toda la temporada. Lunin respondió con sobresaliente.
Mou quería nivelar el encuentro desde el centro del campo y metió a Camavinga para ganar músculo en esa zona. Respondió Flick con dinamita: Adeyemi y Gabriel Jesus al campo. El Barça tenía al Madrid en su campo y todo parecía indicar que si había algún gol sería de los culés. Pero el Madrid, esté como esté, llegue como llegue, hay que matarlo y enterrarlo. El Barça no lo hizo, y cuando el Madrid parecía que firmaba el empate llegó la catarsis blanca. Bellingham, hizo una ruleta con la que se quitó a tres rivales y se la entregó a Camavinga que se tiró un autopase fantástico con el que se zafó de Cubarsí. El francés vio a Mbappé en el punto de penalti que a puerta vacía le dio la victoria al Madrid.
Pocos confiaban en la victoria del Real Madrid ante el Barcelona. Los precedentes eran muy favorables a los de Flick. Pero los del Bernabéu plantearon un encuentro de lo más sólido que les dio resultado, y les pone a tiro de su máximo rival. Un golpe sobre la mesa del Madrid.







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